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«Contemplad»

Madre Rosario comparte su libro de Cuaresma

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Al finalizar el Año de la Vida Consagrada- camino precioso y bendito- salió este pequeño libro con el título: «Contemplad», que sigue a los otros dos “Alegraos” y “Escrutad”. Ahora corresponde decir algo sobre el que me ha tocado en Cuaresma:

«Contemplad»

Es un precioso libro en el que la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica recoge doctrina del Papa Francisco y nos la desmenuza en tres palabras claves:
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Como lo estamos leyendo en la sala capitular comunitariamente, me he fijado más en unas provocaciones del Papa Francisco a los consagrados, como ayuda para nuestra reflexión:

 1.-Podemos pensar ¿Cuál es hoy la mirada de Jesús sobre mí? ¿Cómo me mira Jesús? ¿Con la llamada, con un perdón, con una misión? Estamos seguros de que en el camino que Él ha hecho todos estamos bajo la mirada de Jesús. Él siempre nos mira con amor, siempre nos pide algo, siempre nos perdona algo, siempre nos da una misión.
2.-Son muchos los problemas que se plantean cada día. Todos nos estimulan a lanzarnos con pasión a una generosa actividad. Sin embargo sabemos que nosotros solos no podemos hacer nada. La oración, la dimensión contemplativa es indispensable en medio de los compromisos más urgentes e importantes. Cuanto más nos llama la misión más siente nuestro corazón la intimidad necesaria de estar unido al de Cristo lleno de misericordia y amor.
3.-Impulsad hacia adelante el camino de renovación iniciado y en gran parte recorrido en estos 50 años desde el Concilio Vaticano II, analizando toda novedad a la luz de la Palabra de Dios y a la escucha de las necesidades de la Iglesia y del mundo y utilizando todos los medios para avanzar en el camino de vuestra santidad personal y comunitaria. El más importante de estos medios es la oración gratuita, de alabanza y de adoración. Nosotros somos consagrados para servir a Dios y servir a los hermanos…decid a los miembros más nuevos, por favor, decidles que rezar no es perder tiempo, adorar a Dios no es perder tiempo, alabar a Dios no es perder tiempo.
4.-Muchas veces nos equivocamos porque todos somos pecadores, pero se reconoce, se pide perdón y se ofrece el perdón. Eso hace mucho bien a la Iglesia, hace circular en el Cuerpo de la Iglesia la savia de la fraternidad, y al mismo tiempo hace bien a toda la sociedad.
5.-Custodiad la contemplación hacia el Señor y hacia el mundo, contemplad la realidad en que os toca vivir, como la belleza y la fealdad del pecado... vivid escondidas con Cristo en Dios. Vuestra vocación es ir al campo de batalla, es lucha, es llamar al Corazón de Dios en favor de la humanidad. Nuestros monasterios se convierten en corazón de intercesión, narración de relaciones verdaderas, de cuidado y de sanación, ser voz de gratuidad y de preguntas fecundas. Nuestra vida es búsqueda de Dios, nuestros monasterios lugar donde habita la Trinidad y donde requiere una formación a la fe que madure con docilidad, requiere también escucha atenta a los signos de los tiempos, que predisponga un germinar a la profecía, requiere una intercesión que implique la vida.

Y termino con la invitación del Papa Francisco: Vuestro desafío es llegar a ser expertos en la misericordia divina, precisamente a través de la vida comunitaria. Sé por experiencia que no siempre la vida de comunidad es fácil, pero es un campo de entrenamiento providencial para la formación del corazón. Es poco realista no esperar conflictos; surgirán malentendidos y habrá que afrontarlos. Pero, a pesar de estas dificultades, es en la vida comunitaria donde estamos llamados a crecer en la misericordia, la paciencia y la caridad perfecta.

Que nuestra vida se convierta en un canto de alabanza mientras nuestra oración contemplativa fluye como bendición, sana y cura, abre a la unidad mientras llega la manifestación final de Cristo, fruto de salvación universal. Amén.      Madre Rosario



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