Monasterio Cisterciense Santa María la Real de Villamayor de los Montes -Burgos, España-

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¡Acércate a nuestras raíces!-Mª Gabriela

monja cisterciense italiana del siglo XX

FOTOMaría, una bella adolescente caminando a la santidad como monja cisterciense

María, una bella adolescente caminando a la santidad como monja cisterciense

Eh aquí una joven italiana del siglo XX, cautivada por Jesucristo, contemporánea de todo el movimiento suscitado por conseguir la Unidad de los cristianos, a partir del Concilio Vaticano II. Una mujer que contribuyó a dicha causa ofreciéndose en holocausto. Dios recibió su oferta y la cumplió desde la clausura, muriendo de tuberculosis a sus 25 años.

Esta es otra de las forjadoras de la vida cisterciense, en fechas cercanas a las nuestras.

Hoy, su comunidad, trasladada al monasterio de Vitorchiano, es una de las casas más fecundas de la Orden cisterciense de la estrecha observancia. Cuenta con varias fundaciones repartidas por diferentes continentes.

BEATA SOR MARIA GABRIELA
María Sagheddu, nace en el inicio de la guerra mundial el 17 de marzo de 1914, en un pueblo llamado Dargoli-Italia. En una familia acomodada de vieja tradición. Vivían una modesta y tranquila vida, fue bautizada el 29 de marzo en 1914, en la parroquia de Santa Catalina. María es la quinta de ocho hermanos de los cuales cuatro murieron. La beata manifestó desde pequeña una inteligencia despierta y era una niña graciosa.
Con la muerte de su padre en 1919, fue un giro doloroso para toda la familia, ya que todo se volvió más complicado y se ve comprometida la estabilidad económica de su familia, pero su madre joven viuda, activa y piadosa que no faltaba jamás a misa, toma resueltamente las riendas de la familia.
María hace su primera comunión a los diez años, el 29 de marzo 1924. Vivió en total silencio tanto la muerte de su padre, como las de sus hermanitos. Quizás eso la ha hizo una niña de carácter difícil, caprichosa y prepotente. Su madre lo tuvo difícil para educarla. Pero al mismo tiempo era una niña muy sensible, necesitada de cariño. Cuando comenzó a darse cuenta de las cosas su carácter paso de caprichoso a dócil.
Estudió hasta el sexto de primaria. Era muy inteligente, la primera de la clase, pero abandonó la escuela para ayudar a su madre; tuvo el disgusto de no poder estudiar pero lo sufrió en silencio sin rebelarse. La pobreza de la familia la aceptó con sencillez, sabiendo que la voluntad de Dios era ayudar a su madre. Trabajó muy duro pero lo hizo a gusto.
Se fue transformando en una sencilla y discreta jovencita. Era amigable, muy entregada a los demás, su carácter era fuerte pero tenía dominio propio, era impulsiva e impaciente, pero sincera, con un corazón puro y no le gustaban las mentiras.
Recibe el sacramento de la confirmación el 31 de mayo 1931, no le gustaban las fiestas; su afición era los juegos de carta y leer novelas no caía en fantasías sentimentales. Rechazó dos propuestas de matrimonio con gran contrariedad de su madre.
Su madre era muy piadosa e invitaba a María, pero ella se desinteresaba de las funciones religiosas, limitándose a la misa dominical.
En 1932 fallece su hermana, Juana Antonia, un año mayor que ella. Probablemente fue el motivo del gran cambio en su vida. Pero lo que sorprende es que María jamás habló de su encuentro con Dios, siguió siendo el secreto de María. Lo que se sabe es que se inscribió en el grupo de Acción Católica de su parroquia. Se ofreció como catequista de Comunión, rezaba largamente, se volvió más dulce y la idea de la vocación fue aumentando. Quien la dirigió en su vocación fue su párroco llamado Basilio Meloni. Éste le propuso la Trapa y ella lo aceptó con sencillez y dijo: “Envíeme a donde Usted quiera”.
El 30 de septiembre de 1935, se presentó en la Trapa, Grottaferrata. A la edad de 21 años  ingresó como postulante. Desde este día le agregó a su nombre el de Gabriela. Su entrega fue sin reserva y con inmensa gratitud a Dios. Una de sus primeras luchas dentro del monasterio, fue el que quizás no la admitieran en la comunidad porque no tenía muy buena voz para el canto, pero decía: “si me echan voy a provechar de la noche, cuando el cerco esté sin vigilancia, para escalar el tapial y así entrar nuevamente al monasterio”. Ella estaba lista para todo a fin de llegar a la unión con Dios.

El 13 de abril 1936 toma el habito monástico y ya el 31 de octubre de 1937, emite los votos temporales y pronuncia estas palabras ”ya soy profesa, ahora Señor haz de mí todo lo que quieras”.

En enero de 1938 Sor María Gabriela se encuentra suavemente empujada a ofrecer su vida por la unidad de los cristianos. Desde aquel día se iniciaron sus sufrimientos. Día tras día, durante quince meses, va llevando su sufrimiento en el abandono en el amor a Dios. Hizo un sacrificio total y completo. El 29 de mayo es hospitalizada por 40 días en San Giovanni en Roma, y muere santamente el 23 de abril de 1939 a los 25 años de edad, en la enfermería de su amado monasterio de Grottaferrata.

El Papa san Juan Pablo segundo la beatificó el 25 de enero de 1983, en la Basílica de San Pablo.


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- Beata Mª Gabriela

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