Monasterio Cisterciense Santa María la Real de Villamayor de los Montes -Burgos, España-

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Cursillo de novicias

Crónica de sor Rosalía

FOTOJunto al cirio, en la capilla de Vico

Junto al cirio, en la capilla de Vico

Turno para Rosalía, de acudir a un encuentro formativo, en el monasterio de Nuestra Señora de Vico, en Arnedo (Navarra)

Podéis imaginaros lo que ha gozado, compartiendo 18 días de formación, junto a otras estudiantes de diferentes monasterios, acogidas- impresionantemente bien-, por las hermanas de la comunidad anfitriona. Vaya nuestros agradecimiento en estas líneas, a todos: comunidad de Vico, profesorado y compañeras de estudio.

Ella misma os lo cuenta....

FOTOImagen del monasterio de Vico

Imagen del monasterio de Vico

Fue el día 19 de mayo de 2014  cuando salí de mi monasterio, para ir a otro donde tenía la formación de las novicias. Sor Rocío -la maestra- y Sor Isabel -la priora-, me acompañaron hasta el monasterio. Fuimos primero a misa de las monjas dominicas en Lerma y llegamos justo cuando empezaban. Después de media hora así, salimos para no llegar tarde. El camino  era largo, pero viajamos bien hasta el monasterio. Llegamos aproximadamente a las doce del mediodía. En la puerta de entrada de aquel monasterio, nos encontró una monja que se llamaba Carmen y que es la portera,  nos dio una palabra de bienvenida. Luego ella mismo se fue a llamar a la  Madre Abadesa,  para luego llevarnos dentro de casa. Primero nos llevó a la habitación que yo iba a ocupar y después nos enseñó unos lugares del monasterio. A la hora de rezar sexta, fuimos al coro con la comunidad. Una cosa tras otra. Todas fuimos al comedor, donde las hermanas  nos sirvieron la comida, que estaba muy bien cocida. Al final de la comida la Madre Abadesa dijo a Sor Rocío que contara algo sobre nuestra comunidad y cómo había  sido el viaje, aunque estábamos un poco cansadas. Cuando terminamos de comer, Sor Rocío y Sor Isabel se despidieron de la comunidad, para poder regresar a casa. Sor Isabel recibió un regalo, y se fue contentísima. Antes de que ellas regresaran al monasterio, llegaron las demás hermanas de San Miguel, acompañadas también por las monjas de su comunidad.

Por la tarde, vino el monje del monasterio de Huerta, que iba a darnos la clase de metodología al día siguiente.  Así  fue el primer día de la llegada.

Las que participaron en este cursillo de novicias eran: Josefa Gómez de Vico, Arely Campos de San Clemente en Toledo, Pancrasia Mark y Beatrice Isaya de San Miguel y la última Rosalía Nzuki de Villamayor en Burgos y una más que es Sor Nieves pero juniora.

 Cuando entró el profesor en la clase, el primer día de todos, fue como una breve introducción, como un medio de conocernos entre nosotros.

A José Ignacio, que fue el primer profesor, le agradezco mucho su cercanía entre nosotras y además darnos una buena guía de cómo hacer el trabajo. Aprendí unas palabras para cuando hagamos los trabajos, que son: Pinchar, cortar y pegar.

 Después de él, vino Josefa María que era la profesora de los Votos, y es del monasterio de la encarnación.  Su origen es Andalucía, donde viven unos españoles que se comen las palabras cuando hablan. ¿Hay algún motivo para que ellos hablen así? Espero Josefa, que me expliques, en serio, por qué habláis y no termináis las palabras, que dejáis a la mitad. Bueno, aunque antes de las clases, la palabra VOTO sonaba en mis oídos, no entendía completamente su significado. Para ella era la primera vez que daba clase en un cursillo, pero nadie notó nada. Es una monja simpática y muy abierta con las jóvenes. Su clase fue un encanto para todas… y muchas gracias Josefa.SOR JOS

 La tercera clase fue sobre la Eucaristía, y sus partes durante la celebración. Padre Agustín, capellán del monasterio, y monje del mismo monasterio que José Ignacio, es el que nos dio la clase. Por mi parte, me gustó mucho la manera con la que él se explicaba, de que no sólo es importante el modo de hacer el trabajo bien, sino también vivir muy dentro de la Eucaristía. Padre Agustín muchas gracias por tu paciencia con nosotras. Te digo que el fruto de la paciencia es el amor.

  Otra clase fue de las Constituciones que impartió Padre Francisco Rafael, monje del monasterio de Viaceli. En su clase fue  explicando despacio, pero buscando que todas las que estaban comprendieran lo que estaba diciendo. En cada párrafo se acompañó con ejemplos fáciles de entender. Francisco Rafael, continúa así, sigue con el mismo ritmo y gracias por todo.

  La última de las clases fue sobre las Cartas de San Pablo, con María Candela de Vico. ¿Y qué voy a decir sobre María Candela? De verdad María Candela es un ejemplo para todas y además con gran sencillez. Antes de tener la clase, no comprendía  las Cartas de San Pablo en profundidad. Desde ese día, me quedó más claro, aunque siempre hay algo que falta. Con tiempo iré comprendiendo muchas cosas. Muchísima gracias María Candela por sacarme de ese pozo en el que estuve durante mucho tiempo.

  En la última semana estuvimos de viaje para visitar el monasterio de Cañas, pero antes de comenzar eso, os cuento que el domingo de la Ascensión del Señor, preparamos un baile Africano. Fue una misa preciosa en la que, a los feligreses que nos acompañaron, les llamó mucho la atención. ¿Sería la primera vez que celebrarían la misa con baile? Si no la habéis visto nunca, os recomiendo que salgáis a la calle y veríais cómo las cosas van.

Por la tarde del mismo día, hicimos un paseo corto a la ermita de San Marcos que está cerca del monasterio. En el viaje al monasterio de Cañas, nos encontramos a las hermanas esperándonos con mucho gusto. Padre Félix, el capellán, nos acompañó para ir a donde estaban las monjas. Verdaderamente las hermanas sintieron como si la Madre de Jesús las visitara, porque hacía mucho tiempo que no recibían visitas de las comunidades. Estuvimos un rato con ellas, contando algo de nuestras comunidades. Luego tomamos un almuerzo que ellas habían  preparado, dejando los platos vacíos. No tardamos mucho para ir a ver el claustro. Padre Félix nos enseñó el museo y algunos lugares. Después de todo esto, nos despedimos de la Madre Abadesa e inmediatamente salimos hacia el monasterio de San Millán. Cuando llegamos allí, había mucha gente que también venían a visitar el monasterio. Mientras esperábamos, salió un sacerdote que nos contó que había otro monasterio al que podíamos ir primero y después ver el otro, y así fue. Él mismo compró un billete de autobús que nos llevó a donde estaba aquel monasterio. Allí, había un guardia que nos explicó cómo había sido el monasterio hasta que, al final, los monjes fueron al otro monasterio, en donde están en el día de hoy. Después de estar allí en media hora o así, volvimos al monasterio en el que  ahora habitan monjes Agustinos. De tanto movimiento, de aquí para allá, visitamos la última  etapa de nuestro recorrido, a donde tardamos mucho en llegar.

Para concluir el día teníamos la comida que llevamos de casa, porque no podíamos llegar al monasterio y comer con las demás. El mismo sacerdote que nos ayudó a ir al monasterio antiguo, fue el mismo que nos mostró un lugar donde nos podíamos sentar tranquilamente. Subimos al piso de arriba, donde preparamos la comida. Pero ¡que preciosidad de lugar¡ Estaba situado cerca de un rio por el que corre el agua limpia, y desde allí pueden contemplarse las montañas de alrededor. Mientras comíamos estábamos hablando y compartiendo algunas cosas que cada una quería decir a las hermanas. Más tarde volvimos al monasterio para tener la Eucaristía a las seis y media.

Por todo esto, doy gracias a Dios Padre por su compañía hasta el último momento.GRUP-VICO

Al final de todo quiero agradecer a las hermanas de Vico su acogida.

“Sor Guadalupe -madre hospedera-, estos días que hemos estado con vosotras, has hecho un gran esfuerzo, para cuidarnos mucho la hora del descanso. Preparabas las cosas para que no tuviéramos hambre mientras estabamos en clase. No te olvido por estos detalles, muchas gracias”.

Otra persona a la que quiero agradecer es a la cocinera, Sor Teresa, que ha sido puntual para preparar la comida. Si nadie te dice que la comida está buena, de mi parte te digo -con mucho cariño-,que está requete riquísima. Como no te has podido fijar, la saliva caía por la barbilla, pero no se lo cuentes a nadie, que me da vergüenza. A las demás hermanas, de las que no escribo aquí nada personalmente, os lo diré de boca- quizás en el futuro-, pero que sepáis que sois todas buenas y que os quiero mucho.

Un brazo fuerte y un saludo especial a Madre Caridad y Madre Anunciación, que son las niñitas de la casa.

Hna. Rosalía Nzuki
Monasterio de Santa Mª la Real de Villamayor

 



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