Monasterio Cisterciense Santa María la Real de Villamayor de los Montes -Burgos, España-

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IR A LAS RAICES Y DESCUBRIR LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS- 2014

COMO PREPARACIÓN A LA SOLEMNIDAD DE NUESTROS PADRES FUNDADORES

Santos Padres Roberto Alberico y Esteban, fundadores de Císter- 2014-

 Un año más nos regala el Señor para celebrar la solemnidad de nuestras Padres Fundadores. Nos vendrá muy bien volver a las fuentes y seguir  descubriendo los signos de los tiempos.

Hoy el Papa nos invita a seguir caminando, mejor dicho, a cambiar de rumbo, no porque el camino que seguimos sea inadecuado, sino porque somos hijas de nuestra época y a descubrir la voluntad de Dios en el aquí y ahora. Así nos invita el Papa Francisco en su reciente exhortación “Evangelii gaudium”, que va a ser el hilo conductor de estas líneas.

1.- Renovar nuestro encuentro personal con Jesucristo y sale de su pluma una oración que cada una puede hacer suya según el nivel en que se encuentre:

“Señor, me dejado engañar, de mil maneras escapé de tu amor, pero aquí estoy otra vez para renovar mi alianza contigo. Te necesito, rescátame y acéptame una vez más entre tus brazos redentores”

Intentemos pues descubrir los esquemas aburridos que hay en nuestras vidas y en la comunidad para sustituirlos por las sorpresas de la creatividad divina. Cada año, cuando reflexionamos en la vida de nuestros Fundadores, intentamos volver a las fuentes de nuestro carisma para recuperar la frescura original y brotan deseos nuevos de conversión en nuestros corazones. La verdadera renovación de nuestros Padres tiene su referencia: 1º  en Jesucristo, en su Evangelio. Bien lo dijo Benedicto XVI: “los santos son los verdaderos renovadores” y 2º en la vivencia radical en la Regla de San Benito. Cada una discernirá cuál es lo que el Señor la pide. Todas somos invitadas a salir de nuestra propia comodidad y atrevernos a hacer un examen profundo para no dejar las cosas como están, por fidelidad a Jesucristo y a nuestro carisma.

2.- Signos de los tiempos

Acabamos de celebrar un Capitulo General en el que como Documento final se nos dio una VISIÓN GLOBAL DE NEUSTRA COMUNIDADES para trabajar en estos años. ¿Tenemos en cuenta estos nuevos caminos?

            *En el equilibrio de la jornada monástica se nos pide no bajar la guardia con una fidelidad creativa. Cada mañana será nueva si dejamos la seguridad de la orilla y nos apasionamos en vivir la jornada con entrega generosa a Dios y a las demás, con fervor y la dulce alegría del testimonio de ser buscadoras de Dios

            *Para la formación permanente no se pensó en ningún tema concreto por aceptar con agrado el Plan de Formación para la Vida Contemplativa de la CEE: “Sapientia amoris” que hoy ya está en nuestra mano. Acogernos a este Plan es subirnos al tren de la vida actual que nos pide tomar nuevo rumbo.

             “Atenta a las condiciones de nuestro tiempo y bajo la guía del Señor, la Iglesia se ve continuamente invitada a procurar, en el orden al crecimiento del Cuerpo de Cristo, la formación de los propios miembros”

            *Entre las propuestas para el futuro, se advierte un nuevo movimiento de solidaridad en las comunidades. LA nueva Abadesa Presidente propone  una red de comunión entre 4 grupos de monasterios más cercanos a fin de propiciar compartir los aspectos vitales que se vayan presentando, siendo un gran instrumento de revitalización, conocimiento mutuo y  crecimiento en el amor.

Para ello necesitamos estar en un constante discernimiento, en un cambio de mentalidad, renovar nuestras ideas con valentía, abiertas a otras ideas y descartar de nuestras expresiones: “siempre se ha hecho así”.

3.- Ser monjas con Espíritu, moldeables, dejándonos  renovar y transformar:

a) nada de pereza que desgasta y genera en mezquindad. Nunca acedia paralizante. Aunque nuestras  comunidades son en general envejecidas hemos de recuperar la lozanía del espíritu. Cristo es ayer, hoy y siempre. Es eterna juventud. Nuestros padres fundadores fueron luchadores, se esforzaron en conseguir de un lugar inóspito un lugar apacible,…renacieron como de un crisol que actúa como seno materno a una existencia nueva gracias a la experiencia más fuerte de la presencia interior de Cristo por la fe y la esperanza. Gracias a la soledad y silencio, al trabajo abnegado, nuestros Padres aprendieron el lenguaje del amor. Practiquemos con generosidad estos valores que tanto añoran muchos de nuestros hermanos en el mundo y que acuden a nuestros monasterios  como lugares de paz, silencio, armonía ¿qué podemos ofrecer si nosotras no lo vivimos?  Ofrecer lo que tiene de penoso y humillante para la naturaleza humana: la renuncia a la voluntad propia, los ayunos, le trabajo, las vigilias etc…y el Espíritu Santo nos comunicará el gozo y la felicidad de la vida monástica, porque el yugo de Cristo es suave y ligero. Nuestros Padres fueron conscientes de participar en los sufrimientos de Cristo por la paciencia y el amor durante su vida y ahora ya están gozando de la felicidad eterna.

b)nada de ver estos tiempos que nos toca vivir con pesimismo o con cara avinagrada pues ahoga el fervor y la audacia. A tiempos difíciles…más fortaleza y audacia. Los tiempos de nuestros Padres no fueron más fáciles, ellos lucharon contra corriente. No hay que mirar la historia con desconfianza sino descubrir que la intuición primera tiene un valor permanente. Saber qué es lo que pertenece a la intuición del Espíritu Santo a los fundadores y qué es lo que se ha ido añadiendo a través de los siglos y encontrar la pureza de los comienzos de nuestra Orden para adaptarlo al hoy de nuestra época. La renovación espiritual fue la intención primera, concebida como un retorno a la pureza de la Regla de San Benito ¿nos atrevemos a vivir la Regla del Padre Benito en el siglo XXI?

c) demos un testimonio de vida fraterna. Me duele- dice el Papa- comprobar entre nosotros  celos, venganza, divisiones y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con estos comportamientos? Se nos pide un testimonio de comunión fraterna que se vuelva atractivo y resplandeciente. Que todos puedan admirar cómo os cuidáis, cómo os dais aliento mutuamente, y cómo os acompañáis…

Fortalecer la fraternidad con momentos de adoración, de encuentro con la Palabra, de diálogo con el Señor, porque sin ellos las tareas se vacían, nos debilitamos por el cansancio y el fervor se apaga. Necesitamos el pulmón de la oración. Nunca debemos cansarnos de llamar a la puerta del corazón de Dios para pedir ayuda porque cuando a Dios se le llama para defender a su pueblo es implacable” dice el P. Francisco.

Nuestros Padres vivieron la  ley de la caridad que regía la vida del monasterio. “El monje lleva en su corazón la ley del Señor…ley que convierte las almas, la cual sugiere buenos pensamientos, dicta palabras y reforma costumbres.

Que la celebración de la solemnidad de nuestros Santos Fundadores nos lleve a una gozosa renovación y dé muchos frutos de santidad.

 MADRE ANA, ABADESA



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