Monasterio Cisterciense Santa María la Real de Villamayor de los Montes -Burgos, España-

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La comunidad está creciendo

Una ocasión para DAR GRACIAS A DIOS, ALABAR , TESTIMONIAR Y BENDECIR SU NOMBRE

 



Cómo vivimos la Cuaresma

en nuestra Comunidad monástica

FOTOVolver a ponernos en manos del Padre

Volver a ponernos en manos del Padre

El Prólogo de nuestra Regla benedictina empieza con las palabras "Escucha hijo"

Si continuamos leyendo dicho Prólogo, concluimos que no pretende san Benito otra cosa, con su Regla, que el presentarnos como programa de vida monástica la "Recuperación de la filiación divina" herida por nuestro alejamiento de Dios.

Este es el objetivo que llevamos en nuestros corazones para este tiempo fuerte de conversión, de regreso al Padre.

Os transcribimos a continuación parte de lo que prescribe san Benito para esta 'Cuarentena' en la que estamos inmersas, como preparación a la celebración de la Victoria Pascual de Jesucristo, el Hijo único de Dios, que nos enseña cómo vencer en nuestro paso por el desierto de las tentaciones.

FOTOContemplamos que: "Somos polvo y en polvo nos convertiremos"

Contemplamos que: "Somos polvo y en polvo nos convertiremos"

Fragmento del Capítulo 48: «EL TRABAJO MANUAL DE CADA DÍA»   

 En los días de Cuaresma, desde la mañana hasta el fin de la hora tercera, ocúpense en sus lecturas, y luego trabajen en lo que se les mande, hasta la hora décima. En estos días de Cuaresma, reciban todos un libro de la biblioteca que deberán leer ordenada e íntegramente. Estos libros se han de distribuir al principio de Cuaresma.

Capítulo 49: «LA OBSERVANCIA DE LA CUARESMA»  

 Aunque la vida del monje debería tener en todo tiempo una observancia cuaresmal, sin embargo, como son pocos los que tienen semejante fortaleza, los exhortamos a que en estos días de Cuaresma guarden su vida con suma pureza, y a que borren también en estos días santos todas las negligencias de otros tiempos. Lo cual haremos convenientemente, si nos apartamos de todo vicio y nos entregamos a la oración con lágrimas, a la lectura, a la compunción del corazón y a la abstinencia. Por eso, añadamos en estos días algo a la tarea habitual de nuestro servicio, como oraciones particulares o abstinencia de comida y bebida, de modo que cada uno, con gozo del Espíritu Santo, ofrezca voluntariamente a Dios algo sobre la medida establecida, esto es, que prive a su cuerpo de algo de alimento, de bebida, de sueño, de conversación y de bromas, y espere la Pascua con la alegría del deseo espiritual. Lo que cada uno ofrece propóngaselo a su abad, y hágalo con su oración y consentimiento, porque lo que se hace sin permiso del padre espiritual, hay que considerarlo más como presunción y vanagloria que como algo meritorio. Así, pues, todas las cosas hay que hacerlas con la aprobación del abad.

 

miércoles de cenizaEl miércoles de ceniza, tras la celebración de la hora litúrgica de NONA, nos reunimos en la Sala Capitular y se nos entregó la Sagrada Biblia, junto a un libro de lectura espiritual, tal como prescribe la Regla de san Benito. 

Durante estos días se reducen los tiempos de recreación comunitaria, y dedicamos más tiempo a la lectura o al estudio. Evitamos los contactos con el exterior y las salidas son las imprescindibles, para estar más recogidas en lo 'esencial': la 'escucha al Padre'. En el rezo del Via crucis comunitario se repiten palabras de intercesión por el mundo entero, como forma de solidaridad con todos los que contáis con nuestra pobre oración.



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