Monasterio Cisterciense Santa María la Real de Villamayor de los Montes -Burgos, España-

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Guía de vida del Hijo discípulo

Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a  los sabios y entendidos, y se las has revelado  a los pequeños. Sí, Padre, así te ha complacido.” (Mt 11, 25)

“Por eso hemos de instituir, pues, una escuela del servicio del Señor, en cuya constitución confiamos no implantar nada pesado ni áspero, pero si procediera algo un poco más exigente para la enmienda de los vicios y el mantenimiento de la equidad, no huyamos por eso inmediatamente del camino de la salvación que a la fuerza ha de tener principios angostos.” (RB pr.45-48)

 Esta guía de vida no pretende ser una carga ni una exigencia,

sino una ayuda  y un apoyo en el camino laico cisterciense.

Índice

Oración:  -------------------------------------------------3

Levantémonos, pues, al fin, incitados por la Escritura que nos dice: Ya es hora de despertaros del sueño, y abiertos nuestros ojos a la luz divina escuchemos con nuestros oídos atónitos la voz también divina que clama a diario y nos avisa: si oyerais hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.” (RB pr.  8-10)

Simplicidad y sencillez de vida – pobreza------4

“Volverse indiferente a las cosas del mundo, no anteponiendo nada al Amor de Cristo.” (RB 4,20)

 Obediencia y vida cenóbitica-----------------------5

 “A ti, pues van mis palabras, con tal de que renuncies a tu voluntad propia y tomes las armas nobles de la obediencia para servir  a Cristo Nuestro Señor.” (RB pr.3)

“Las herramientas de las buenas obras” (RB 4)

 Trabajo ---------------------------------------------------6

 “En primer lugar, pídele a Él con oración muy apremiante que lleve a colmo cualquier obra buena que tú empieces.” (RB pr. 3)

 Formación -----------------------------------------------7

“Escucha, hijo, los mandatos del Maestro, acercándole el oído de tu corazón y toma con alegría  y sigue con seguridad los avisos del padre amoroso.”

(RB pr. 1)

Finalizada la etapa de Formación-----------------8

 “De manera que no apartándonos nunca de su magisterio, perseveremos en su doctrina dentro de La Escuela de la Caridad hasta la muerte y participando así por la paciencia de la Pasión de Cristo merezcamos también tener parte en su Reino.” (RB pr. 50)

ORACIÓN COTIDIANA

“Velad y orad, para que no caigáis en tentación” (Mt 26, 41)

·      Rezar diariamente Laudes o Vísperas

·      Ángelus

·      Finalizar el día con la Salve

·      Lectura espiritual como introducción a la Lectio Divina

·      Tender a los espacios de silencio, iniciación de la vida contemplativa

·      La Eucaristía centro de toda nuestra vida

·      Confesión frecuente

La oración es la savia de nuestra vida, sin ella nuestra vida es hueca y nuestro trabajo no da frutos de Vida Eterna.

 “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en los cielos” (Mt 19, 21)

 Pedir al Señor con insistencia que nos ayude a quitar de nuestras vidas todo lo superficial y superfluo, tanto material como psicológico, disponiéndonos con alegría a ir descendiendo hacia el último lugar en el seguimiento del Maestro ya que sólo así lograremos la gracia de poner el Amor de Dios en el primer lugar como canta el Shemá.

OBEDIENCIA Y VIDA CENOBÍTICA

“Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre”

(Jn 4, 34; 6, 40)

“Que todos sean uno como tú, Padre, en mí y yo en ti”   (Jn 17, 21)

·      Escuchar y seguir con humildad lo que Dios nos diga por medio de la lectura asidua de su Palabra y por medio de los guías espirituales que su providencia nos facilite por medio de la Familia Cisterciense de Santa María.

 ·      Ser fieles al compromiso de asistir, siempre que sea posible,  a todos los actos (Encuentros, reuniones, celebraciones, etc.) a los que se convoque a los miembros de la Familia Cisterciense de Santa María en general y específicamente a los Hijos Discípulos pidiendo la gracia de aumentar y estrechar los lazos de Amor cristiano entre nosotros.

 ·      El Hijo Discípulo también encontrará en sus relaciones de familia, amistad y trabajo  innumerables ocasiones de crecer en la vida cenobítica y en la obediencia

TRABAJO

“Hijo, vete hoy a trabajar en la viña” (Mt 21, 28)

·      El trabajo, en el carisma cisterciense, no significa abandonar los pies de Jesús, más bien significa unir el amor (María) con el trabajo (Marta). El trabajo unifica nuestro ser de Jesús  con nuestro hacer desde Jesús. 

·      Por ello la tendencia en el trabajo debe ser, buscando la unidad de vida, trabajar con disponibilidad, sencillez, alegría, humildad y amor, allí donde Dios disponga,  para la construcción de su Reino. 

·      Procurar que durante la jornada broten desde nuestro corazón  recuerdos de María a los pies de Jesús que, aunque breves, si son intensos traspasarán el hacer de Marta transformando nuestro trabajo en un verdadero “Ora et Labora, et Gaude semper”. Orar y trabajar en el gozo de amar siempre.

·      El Trabajo es también una buena Escuela de amor, obediencia y humildad.

FORMACIÓN

“Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso” (Mt 11, 29)

Durante este período el Hijo Discípulo profundizará en el conocimiento de Dios con la ayuda de la gracia otorgándole un hermano mayor y siguiendo un itinerario formativo que durará dos años.

 El Hijo Discípulo acepta que esta formación es integral de toda su persona, camino hacia la Verdad y la Vida y que conduce a la transformación en Cristo.  Por lo que no se trata sólo de adquirir  conocimientos sino de aprender a vivir en las relaciones personales con la Trinidad, siendo trasformado nuestro modo de vida viejo según Adán en la novedad del Evangelio que es el Nuevo Adán, Cristo Señor.

 Esta etapa del Hijo Discípulo en el camino para unirse a Dios consiste en conocer a Jesús como el Padre le conoce y aprender a descansar en la escucha de su Palabra abandonándose a los pies del Señor con humildad, pobreza, alegría y sencillez de espíritu.

 En estos dos años de formación, además de la lectura asidua de la Sagrada Escritura y los Santos Padres de la Iglesia se incluirá la lectura guiada, meditada  y dialogada de:

 ·        El Camino Cisterciense, de André Louf

·        La Regla de San Benito

·        Historia de Cister

 FINALIZADA LA ETAPA DE FORMACIÓN

“Ven y sígueme” (Mt 19, 21)

Esta es una etapa de formación y discernimiento que al concluir el Hijo Discípulo deberá optar por ascender al grado de Hijo Apóstol o permanecer un año más en el mismo grado.  Transcurrido este año, si no se siente llamado a ascender, podrá permanecer en la Familia como Hermano Pequeño en espera de recibir más luz.

Para ascender al grado de Hijo Apóstol el candidato deberá solicitarlo por escrito a la madre abadesa, quien reuniéndose con el consejo formado por ella misma, el padre espiritual, su hermano mayor y el coordinador del grupo de Laicos Cistercienses,  tras votación, se decidirá su admisión.

En cambio, al caminar de la vida nueva de la fe, uno vuela por la senda de los mandamientos de Dios, con el corazón ensanchado por una inefable dulzura de amor (RB pr.49)

Señor, mi corazón no es ambicioso,

ni mis ojos altaneros;

 no pretendo grandezas

que superan mi capacidad;

sino que acallo y modero mis deseos,

como un niño en brazos de su madre.

 Espere Israel en el Señor

 ahora y por siempre (Sal 130)

 

Dios lleve a perfección la obra que en ti ha comenzado



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