Monasterio Cisterciense Santa María la Real de Villamayor de los Montes -Burgos, España-

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La comunidad está creciendo

Una ocasión para DAR GRACIAS A DIOS, ALABAR , TESTIMONIAR Y BENDECIR SU NOMBRE

 



Te acercamos a San Benito con una breve bibliografía y la herencia espiritual con la que nos ha enriquecido.

  El monacato es un género de vida que se inicia en los primeros siglos de la cristiandad. San Jerónimo, San Agustín y las estancias de San Atanasio en una comunidad monástica, durante sus destierros de Roma, contribuyeron a su difusión.

A Occidente llegaban los relatos de los grandes monjes de Oriente: Reglas de San Pacomio y las de San Basilio, la Vida de San Antonio; se traducían al latín y se difundían. Y Casiano a finales del siglo IV las dio a conocer de modo sistemático y completo.

Es por ello que cuando San Benito decidió dejar Roma y retirarse para llevar una vida monástica, el monacato ya estaba fuertemente difundido en Italia.

 

San Benito vive entre los siglos V-VI (480-547). Lo poco que conocemos de su vida es gracias al II Libro de los Diálogos de San Gregorio.

Sabemos que tras un primer retiro a Efide ingresa en Subiaco, aproximadamente el a.529. Partiendo de su opción de dejarlo todo “deseando agradar a solo Dios” (Pr) toma el camino espiritual, interior, el camino de la madurez humana, de la contemplación y de una creciente experiencia de Dios.

Habiendo llegado a la paternidad espiritual prosigue su vida monástica en Montecasino, donde atiende a la comunidad como Abad, así como a todos los que se le acercaron como maestro en la virtud.

Su existencia se vio colmada con una sorprende fecundidad; a su muerte había fundado doce monasterios.

 San Benito se movió siempre en la tradición de los Padres y del monacato primitivo. No pretendía regular unos modos nuevos de vida monástica; de hecho la Regla no la escribió él mismo sino que la dictó a sus hermanos, como fruto de una larga experiencia de vida monástica.

 Fue ‘agraciado’ con la experiencia de Dios, quien hizo de él un hombre humilde, un maestro espiritual, capaz de transmitir la manera con la que el monje se puede acercar progresivamente a Él, y por el amoroso y curativo acercamiento descubrir su propia verdad dentro de la Verdad de Dios.

Sin saltar por encima nada de nuestra propia realidad humana podemos llegar a una apertura total al poder transformante de la gracia de Dios. 

Para nosotros cistercienses, la RB es la asimilación de las actitudes fundamentales expresadas en la Biblia; donde podemos confrontar todo cuanto Dios ha revelado como camino hacia la vida por medio de Jesucristo.

La RB va hilando, uno tras otro, textos de la Sagrada Escritura con los cuales Benito nos propone los medios para ir asimilando de manera creciente el Espíritu de Jesús.

  

Un precioso capítulo 7º dedicado a los grados de humildad nos ponen a trabajar con alma y cuerpo en camino hacia una vida en PAZ y armonía con lo más auténtico de lo que por naturaleza somos. Y de ahí el camino queda expedito hacia el amor a Dios y al prójimo.

 

 

Este ‘consorcio’ amoroso con Cristo es la cima de su Prólogo. Nos hace consortes, es decir, desposados místicamente con Cristo.

 


SAN ANTONIO ABAD

Padre del monacato anacorético o solitario

¡Acércate a nuestra raíces!- San Elredo

Santidad de los que conforman el carisma cisterciense

¡Acércate a nuestra raíces!- San Mauro y San Plácido

Santidad de los que conforman el carisma cisterciense

¡Acércate a nuestra raíces!- San Antonio Abad

Santidad de los que conforman el carisma cisterciense

¡Acércate a nuestra raíces!- beato Cipriano Tansi

Santidad de los que conforman el carisma cisterciense

¡Acércate a nuestra raíces!- Roberto, Alberico y Esteban

Santidad de los que conforman el carisma cisterciense

¡Acércate a nuestra raíces!- Escolástica

Santidad de los que conforman el carisma cisterciense

¡Acércate a nuestras raíces!-Humbelina

Monja, hermana de san Bernardo

¡Acércate a nuestras raíces!-Mª Gabriela

monja cisterciense italiana del siglo XX

¡Acércate a nuestras raíces!-Pacomio

monje del s. III- Padre del monacato cenobita o vivido comunitariamente.

¡Acércate a nuestras raíces!- Lutgarda

monja alemana del s. XII-XIII

¡Acércate a nuestras raíces!- Benito de Nursia

Padre del monacato occidental, siglo VI

¡Acércate a nuestras raíces!- Bernardo de Claraval

Santo Abad cisterciense y Doctor de la Iglesia, s. XII

Hildegarda de Bingen

santa benedictina y doctora de la Iglesia

VIDEO:1ªparte Fundación de CISTER

Así fueron impulsados por el Espíritu Santo

VIDEO:2ªparte Fundación de CISTER

De benedictinos a cistercienses

VIDEO:3ªparte Fundación de CISTER

Última entrega de cortometrajes sobre los orígenes de la Fundación de Cister

Santos Abades Cluniacenses

Bernón, Odón, Máyolo, Odilón, Hugo, Pedro el Venerable

Acércate a nuestras raíces- Gertrudis la Magna

Mística cisterciense s.XIII-XIV

Monasterio Cisterciense
Santa María la Real


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