Monasterio Cisterciense Santa María la Real de Villamayor de los Montes -Burgos, España-

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La comunidad está creciendo

Una ocasión para DAR GRACIAS A DIOS, ALABAR , TESTIMONIAR Y BENDECIR SU NOMBRE

 



sor Bernarda, hizo su profesión temporal

Nos comparte cómo vivió el acontecimiento

FOTOMadre Ana junto a sor Bernarda, al acabar la celebración

Madre Ana junto a sor Bernarda, al acabar la celebración

El 20 de Agosto 2018, la solemnidad de san Bernardo fue muy especial... sobre todo para nuestra hermana Leonardi.

Ella misma quiere contagiarnos esta nueva alegría para ¡TODA LA IGLESIA!

FOTO«Mi amado es mío y yo de mi amado» (del Cantar de los cantares)

«Mi amado es mío y yo de mi amado» (del Cantar de los cantares)

Durante mi experiencia en el Noviciado el Señor me fue reafirmando cada vez más mi vocación de la llamada que hace 5 años recibí.
Como no recordar ese momento inolvidable en el encuentro vocacional cuando el Señor en silencio me decía: "Ánimo, levántate", y al levantarme sentí como se desataron mis ataduras en ese momento, tanto así que experimenté cómo mi corazón se llenaba de paz, de una paz que sólo Dios puede dar. Pero gracias también a la intercesión de la Virgen María he recibido el don de la vocación, de ese seguimiento a su hijo Encarnado, muerto y resucitado. Para muchos fue una locura, para mí también lo fue:
«No será fácil Señor seguirte, pero sé que no estaré sola en este caminar».
Gracias a los ejercicios espirituales previos a la Profesión Temporal, el Señor me hizo ver aún más el amor inmenso que el Señor me tiene y me seguirá teniendo.

La ceremonia se llevó a cabo el día 20 de agosto de 2018, Solemnidad de Nuestro Padre san Bernardo, a las 12:30pm, concelebrada por el Padre Carlos Melero que durante este tiempo ha sido un padre espiritual en mi seguimiento a Cristo mí amado. Hicieron presencia 8 sacerdotes más. Todo estuvo muy bonito, sobre todo cuando Madre Ana anunciaba el cambio del nombre:
desde ahora ya no me llamarán Leonardi sino María Bernarda de la Cruz.

Recordando unas palabras del Papa Francisco que nos compartió un día Madre Ana en el noviciado sobre «no temas María», eso me dio aún más ánimo para dar este paso, y no solo para dar el paso a la Profesión, sino para cambiar de nombre. Lo había meditado mucho tiempo en la oración, y me dije por qué no cambiar de nombre: «Vida nueva nombre nuevo». Así que me animé. También por impulso de Madre Ana, compartiéndolo un día con ella me sorprendí porque me di cuenta que el Espíritu Santo estaba soplando hacia la misma dirección, y el nombre que estábamos pensando era el de Bernarda de la Cruz, dije «Señor esto no es por casualidad, así quiero que me llamen». Pero terminé agregando María, por la Virgen María que ha sido mi madre, mi guía, mi primera intercesora en toda mi historia y en mi seguimiento a Jesucristo, quiero que Ella sea mi ejemplo a seguir. Bernarda por nuestro Padre san Bernardo, su sencillez, y el amor a la Virgen María, y esa constante búsqueda de Dios. La primera frase que leí de Bernardo fue «La medida del amor es amar sin medida»desde entonces me quedaron esas palabras, y de la Cruz porque me amó hasta entregar su vida por mí. Esa cruz bendita donde se manifestó la redención y la gloria de Cristo. Bendita ciencia de la Cruz que encierra el Misterio del amor de Cristo. Por eso he tomado la decisión de cambiar de nombre…

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Seguido el rito, la lectura de la Cédula de los votos que profesaba, el cambio del escapulario del blanco al negro, la correa y por último la entrega de la Santa Regla de san Benito. Al final de la celebración el Padre Isidro entonó con su clarinete la melodía del Ave María de Schubert, ¡qué regalo precioso!… Fue un día maravilloso de mucha alegría, emociones y gracias… también me acompañaron mis catequistas de la Nación de Venezuela y Mai&Riccatequistas en mi vocación Mai y Ricardo ¡Qué sorpresa! Me hizo mucha ilusión su compañía, vinieron representando al camino Neocatecumenal y en especial a mi familia que no pudieron estar conmigo, pero sé que con sus oraciones me estuvieron acompañando. También participaron el Alcalde del pueblo y su esposa, amigos, bienhechores de la comunidad y demás conocidos. Después de la celebración rezamos Sexta y luego la comida. ¡Qué bueno! disfrutamos mucho entre cantos, música, bailes y risas, dando gracias a Dios por todas las gracias concedidas en ese día.

Dios mío, ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Sólo el Señor hace maravillas en mi vida. Bendito sea el Señor por el bien que me ha hecho, le doy gracias a Dios por mi familia, por mis padres que han sido mis primero transmisores en la fe, gracias a su bella educación en el seguimiento a Cristo crucificado; gracias a mis hermanos por su apoyo y sus oraciones, porque siempre han estado allí para ayudarme, apoyarme. Te doy gracias Señor por mis catequistas del camino Neocatecumenal, porque han sido los que me han anunciado el Kerigma de que Dios me ama, y porque me ama ha enviado a su hijo Unigénito para salvarme de mis pecados… doy gracias a mis responsables y hermanos de comunidad y a todas las personas que de una u otra manera han aportado su granito de arena por ayudarme en mi vocación.

¡Qué grande eres, Dios mío!, gracias a Madre Ana y mi Madre maestra Rocío que han sido un gran apoyo en mi seguimiento a Cristo... gracias por estas hermanas de comunidad que me regalas en este monasterio de Villamayor de los Montes; por abrirme las puertas de este monasterio y también las de sus corazones, para mí ha sido un ejemplo ver la fidelidad de los “pilares” de esta comunidad, que son las hermanas mayores, que día a día entregan su vida por ganar el Reino del Cielo. Y por mis hermanas del Noviciado también doy gracias por el apoyo mutuo, la convivencia nos ayuda a crecer cada vez más unidas en el amor a Cristo.

Que la Virgen María me enseñe a amar cada vez más a su hijo y me dé valentía de decir Sí- todos los días- a la llamada que el Señor me ha hecho. Que me ayude a vivir los votos que he profesado: «conversión de costumbres (pobreza, castidad) obediencia y estabilidad». Y a ti Señor, aumenta en mí la fe, la esperanza y la caridad en esta nueva aventura que comienzo.

Sor Mª Bernarda de la Cruz




« Dios llamó y nuestras hermanas responden ¡QUE SÍ!

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