Monasterio Cisterciense Santa María la Real de Villamayor de los Montes -Burgos, España-

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Una ocasión para DAR GRACIAS A DIOS, ALABAR , TESTIMONIAR Y BENDECIR SU NOMBRE

 



Celebramos a nuestros Fundadores, por madre Ana

Madre Ana comparte acerca de lo que significa esta solemnidad

FOTOMadre Ana  junto las hermanas

Madre Ana junto las hermanas

En este día glorioso para la Orden Cisterciense, por tanto, para nosotras y después de haber vivido acontecimientos diversos: el ingreso de tres nuevas hermanas, signo de vida, surgen en mí sentimientos de gratitud al Espíritu Santo, por inspirar el carisma original a unos hombres santos: Roberto, Alberico y Esteban, que atraídos y saciados por el Misterio de Dios, quisieron traducir el Evangelio en una forma especial de vida:

Supieron leer con los ojos de la fe los signos de los tiempos y responder creativamente a las necesidades de la Iglesia.
Buscaron a Dios porque se sabían amados por Él y lo único que tenían que hacer es dejarse amar. No se despreciaban a sí mismos por sus imperfecciones y limitaciones sino que su amor a Dios era más fuerte que sus pecados.
Apoyados en Cristo como verdadera roca, no saben ya nada de sí mismo sino de Él. Se sabían hijos en el Hijo y el Espíritu Santo hacía que se sintieran miembros vivos dolientes del Crucificado.

Amaban la oración como escuela de autenticidad y daban razón de su fe así que su existencia fue fecunda.
Buscaron la soledad para entregarse totalmente a Dios.
Buscaron el silencio para escuchar la voluntad de Dios.
Buscaron la pobreza viviendo pobres con Cristo pobre, para estar más aplicados a las cosas celestiales y menos implicados en las de este mundo, conscientes de que la pobreza engendra fortaleza de espíritu.
Buscaron la sencillez y la simplicidad de vida, dejando todo para llenarse de Dios.
Buscaron vivir la unidad en la diversidad, el servicio a los hermanos en una vida de caridad.
Desearon vivir la Regla de San Benito en autenticidad y el trabajo manual como medio de santificación.

Conscientes de su estado de peregrinación y de forasteros en este mundo iban en busca de una patria mejor, la del cielo, que es el ciento por uno que promete Jesús a sus seguidores.
Que el ejemplo de nuestros Padres nos ayude a redescubrir la chispa inspiradora y los valores que impulsaron este género de vida, para que sea nuestro camino de santidad en el aquí y ahora de la historia.

¡Feliz día de nuestros Padres! Madre Ana Maestre.



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