Monasterio Cisterciense Santa María la Real de Villamayor de los Montes -Burgos, España-

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Una ocasión para DAR GRACIAS A DIOS, ALABAR , TESTIMONIAR Y BENDECIR SU NOMBRE

 



¡Acércate a nuestras raíces!- Benito de Nursia

Padre del monacato occidental, siglo VI

FOTOSan Benito aleccionando a su hermana santa Escolástica

San Benito aleccionando a su hermana santa Escolástica

¿Qué diremos de él? Es '¡Nuestro Padre!' Benito, y normalmente escribimos refiriéndonos a él con la abreviatura de:

NP san Benito.

Sí, un padre, pues su regla lejos de ser una tortura nos es de gran ayuda. No estamos en el monasterio para 'Guardar una regla', es la misma Regla la que nos guarda a nosotras.

 

Es mucho lo que pinta en nuestras vidas, tanto que quizás resulta difícil compendiar toda su enseñanza, pues es una guía con la que vivimos el día a día. No es algo teórico.

 

En el tratamiento de los que quisieron tomarle como maestro de vida espiritual, manifestó un tono muy cercano y personal. Benito piensa en las muy diversas personas y caracteres que llegan a congregarse en una misma comunidad. Y lo hace con tal arte, con tal sabiduría, cargada de experiencia y de equilibrio entre las capacidades de los hombres y su gran potencial de deseo, que puede transmitirse en sucesivos siglos sin chirriar. No cae en exigencias masoquistas, ni en actitudes más propias de héroes de película, que de hombres de carne y hueso. Se adapta al hombre, que es contemplado como un ser de deseos, llamado a una verdadera relación filial con Dios Padre. Benito nos trata como criaturas abiertas al Misterio. Ese Misterio es Alguien: Dios. Él lo descubrió en sí mismo y desde entonces se comprometió a fondo en ayudar a muchas otras genereciones de buscadores de Dios, a alcanzarle.
Destacamos en esta ocasión su don de profecía. Su lectura de los signos de los tiempos, quedó provada en el tiempo que le tocó vivir.
 Hombre lúcido, que ejerció su profetismo, en un tiempo muy convulso. Occidente sufría las consecuencias de la caída del imperio romano, a principios del s.V. Los pueblos bárbaros terminaron por imponerse a un imperio decrépito y corrompido, que no había sabido mantener el alto listón al que llevó la cultura, el orden social y civil, la organización militar.
Pero san Benito no se achantó y entre esos pueblos bárbaros y contando con ellos, anunció el Reino de Dios y la vida divina, a la que se invita a todos los hombres. Lo hizo plantando, aquí y allá, por Italia, y sus sucesores por todo lo que hoy conocemos por Europa, presencias orantes, hombres dedicados a manifestar la primacía de Dios en sus vidas.

Hoy día no es menos actual su mensaje vivido en nuestros monasterios cistercienses y benedictinos. Nosotras queremos seguir mostrando al hombre:
El bien de la vida comunitaria regida por la caridad en un mundo impregnado de individualismo.
Los beneficios de una vida contemplativa de unión con Dios, por encima del utilitarismo imperante.
La vida guiada por la Palabra, que es la verdad, el camino y la Vida, en medio del relativismo que nos hace indiferentes a todo, y nos deprecia en nuestra verdadera dignidad, echos como estamos a imagen y semejanza de Dios.

 Al pie de página, consignamos el enlace en el que podéis disfrutar de un documental sobre la vida de Nuestro Padre Benito.

Enlace web https://youtu.be/KQmYo0YAoMk



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