Monasterio Cisterciense Santa María la Real de Villamayor de los Montes -Burgos, España-

Cruz

EL FUTURO COMO MISTERIO EN MANOS DE DIOS

FOTOLA COMUNIDAD EN EL CLAUSTRO

LA COMUNIDAD EN EL CLAUSTRO

SER SEMILLA PORTADORA DE FUTURO….

No recordéis lo de antaño. No penséis en lo antiguo; Ya está brotando ¿no lo notáis? Abriré un camino por el desierto, ríos en el yermo…” (Isaías)

Pienso que nuestra comunidad concreta tiene un futuro a realizar, aunque seamos un pequeño número de miembros en la actualidad.

Echando una mirada al pasado glorioso de nuestro Monasterio, conservo la certeza de que Dios es siempre fiel y cumple sus promesas, de que la comunidad es de Él y la ama tanto cuando era numerosa y joven (como cuando yo ingresé en 1978) como ahora que es más reducida y débil.

Convencida de que el desafío  de nuestro  HOY  es vivir en minoría, dentro de esta sociedad en que parece que la fe también se va debilitando e incluso afecta a las vocaciones a la vida consagrada.

¿No tendremos que vivir como RESTO, y ser semilla portadora de futuro en su pequeñez y pobreza? Pensemos en las palabras del mismo Cristo: “si el grano de trigo no cae en tierra y muere, no dará fruto” o se nos está olvidando ya ¿?

Es muy curioso: siempre que viene alguien a visitarnos lo primero que preguntan es ¿cuántas sois? Al decirles que  trece miran con incertidumbre y ponen cara de resignación, o para contentarnos dicen: “bueno, no está mal para los tiempos que corremos”…

Nuestro desafío es saber ser semilla y ser capaces de generar algo nuevo…”caminos en el desierto”…”ríos en el yermo” Quizás el Señor nos esté pidiendo aceptar ser semilla, no árbol frondoso; tiempo de ir a lo esencial, de centrarnos en una esperanza laboriosa, activa y vigilante, a fin de que la comunidad crezca en espiritualidad y en confianza en los planes de Dios.

A mí concretamente me preocupa más que la comunidad entre en una crisis de desaliento y de desesperanza, y por ello la rutina, la dejadez y el estancamiento, el no avanzar por fatiga y cansancio, más que el número y la cantidad… Recuerdo las palabras de San Benito al abad en el capítulo 2, 32 que “puede gozarse de los aumentos de virtud de su rebaño”.  Calidad hermanas, calidad, horizontes elevados, experiencia de Dios, esperanza firme y confianza, oración, silencio e interiorización, Palabra de Dios, formación continua…y nuestra vida escondida en Dios, que elige la mejor parte, no se quedará encerrada en “nuestro pequeño mundo” sino que sacaremos fuerzas como el grano de mostaza y seremos capaces de abrir horizontes y mantenernos en la esperanza.

Esta esperanza no es optimismo vano, nuestra esperanza viene de Dios  que sigue actuando y, aunque la crisis hace de las suyas, Dios no está en crisis, sigue salvando, su amor es eterno y tiene suma paciencia y para Él “nada hay imposible”:

Y todos los árboles silvestres sabrán que Yo soy el Señor que humilla los árboles altos y ensalza los árboles humildes, que seca los árboles lozanos y hace florecer los árboles secos. Yo el Señor lo he dicho y lo haré” (Ez 17,24)

Desde este monasterio deseamos dar razón de nuestra búsqueda de Dios a  los conocidos y desconocidos, a los de lejos y a los de cerca, con nuestra vida en fidelidad y en perseverancia, que sigue dando una respuesta a los interrogantes de la humanidad…



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