Monasterio Cisterciense Santa María la Real de Villamayor de los Montes -Burgos, España-

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EN MARCHA

 

La comunidad está creciendo

Una ocasión para DAR GRACIAS A DIOS, ALABAR , TESTIMONIAR Y BENDECIR SU NOMBRE

 



Algunos apuntes sobre nuestros fundadores en el marco de su celebración.

FOTOIcono de nuestros fundadores (Abadía de San Isidro de Dueñas)

Icono de nuestros fundadores (Abadía de San Isidro de Dueñas)

El principio del año siempre viene marcado por la profundización en nuestro Carisma, de la mano de Nuestros fundadores (26 Enero)Con sencillez, algunas hermanas han puesto unas líneas acerca de alguna nota que destacarían sobre la impronta dejada por estos santos abades cistercienses.

Nuestros Padres Roberto, Alberico y Esteban, abades cistercienses, fueron inquietos buscadores por una soledad que no es vacío, sino presencia oculta y plenitud, que nos inunda, y colma de sentido lo que es provisional y finitud.   M.Isabel

 Cister crecía con rapidez tras la entrada del numeroso grupo encabezado por San Bernardo. Continuaron llamando a la puerta del Nuevo Monasterio muchos nobles, jóvenes, viejos y hombres de toda condición. Tanto creció que San Esteban pensó en la necesidad de hacer algo, y no precisamente en agrandar la Abadía sino en fundar una nueva.   M.Aránzazu

 

 

 

 

 

San Roberto: humilde, perseverante, valiente,
amante de la pobreza espiritual. Obediente,
abierto a los signos de los tiempos,
fiel a la Santa Regla benedictina, etc.

 

AlbericNP ALBERICOo: fue elegido abad. Algunas de sus cualidades son el ser piadoso, trabajador de cuerpo y alma, en lo que tenía que hacer, viviendo la esperanza. Continuó la obra empezada con energía y perseverancia.

 

 

 

 

 

 

 

NP ESTEBAN

 

 

Esteban: inteligente, fiel a las observancias monásticas. Hombre de oración, buscó la paz y la caridad. Y después nos dejó la Carta de Caridad que llega hasta nuestros días. El fruto es la paz que San Benito a todos nos desea y quiere que tengamos presente.  M.Anunciación

 

 

 

Los cistercienses trabajan en las labores de los siervos de la gleba, rompen de algún modo la concepción feudal de la sociedad civil, e incluso eclesiástica, y provoca una de las más sonada revoluciones del siglo. Cister señala el fin del monacato feudal, y esto es lo que en último término escandaliza. Hna.Marta

  Para nuestros Padres Cistercienses, la escuela de la Regla es una escuela de Cristo, y en ella se aprende el amor al prójimo, efecto y prueba del amor a Dios (Cf. Bernardo, Div 121). Con otras palabras, podemos decir que el ideal cenobítico consiste en un proceso permanente de divinización y socialización. Por si hay alguna duda, San Bernardo nos lo confirma:

Vives socialmente si te entregas a amar y ser amado, si te muestras siempre dulce y afable, si toleras con suma paciencia las debilidades físicas y morales de tus hermanos (PP 1:4). Y, es sabido que: El amor a Dios no puede madurar si no se alimenta y crece por el amor al prójimo (1 Sent 21)

Sería muy fácil hacer una colección de textos cistercienses que cantan y elogian la vida común en la comunidad. Para no alargarme, os invito a leer y profundizar el tratado XXV. Sobre la Vida Cenobítica de Balduino, Abad de Ford. Os ofrezco un “fichero” de textos para abrir el apetito. 
-Esencia de la caridad: Por una especie de instinto secreto, la caridad nos hace percibir en lo íntimo de nuestro corazón lo que es su esencia: amar y querer ser amado.
-Comunicabilidad de la caridad: El amor por un cierto instinto sensible busca comunicarse a sí mismo, transmitir el bien que tiene a otro al que él ama con plena dilección, y compartir y admitir un compañero para comulgar con él en la posesión de un mismo bien.

-La comunicabilidad de la caridad es doble:
*Al que ama no le basta el amor de la comunión (o comunión de bienes) sino que esté presente la comunión del amor (o comunión de sí misma). Pues si quiere que sus bienes sean comunes, mucho más quiere que lo sea el amor. 
*El amor no puede dejar de ser generoso, odia permanecer solitario. En el exceso de su prodigalidad, como por el amor de la comunión, se esfuerza por merecer la comunión del amor. ¿Cuál sería la generosidad del amor si quisiera retener sus bienes sólo para sí y no quisiera compartirlos? ¿O cuál sería el consuelo del amante, si permaneciera amando él solo sin ser amado a su vez? Escrito está: '¡Ay del solo!'.

-La caridad pone al servicio del bien común los bienes poseídos individualmente: La caridad sabe reducir a su arbitrio la propiedad a la comunión; no de modo que no haya propiedad, sino de modo que la propiedad conduzca a la comunión, para que no falte la comunión ni impida el bien de la comunión. Pero la diversidad o la propiedad que impide el bien de la comunión, es ajena a la caridad. Pues la caridad ama la comunión y ama también la propiedad que aprovecha al bien de la comunión o no la impide. En efecto, la comunión no puede existir sin propiedad; aunque la propiedad pueda existir sin el bien de la comunión. M.Presentación

Humildad es lo que percibo al meditar en esta memoria que hacemos de Nuestros Padres. Humildad de NP de reconocerse hombres, provenientes del ‘humus’, que les hace poner la mirada en el conocimiento del ser humano, como aprendemos de otro de nuestros padres: San Benito. Lo percibo en su atención para captar las necesidades materiales y espirituales del hermano, que no perturben su tarea espiritual. Tanto en las fuentes del monacato como en Cister veo un gran aprecio por este estudio. Arrancan siempre del hombre para llegar a Dios. Nadie se escandaliza de convivir con hombres animales u hombres carnales- que así es como llamaban a los que se iniciaban en esta vida-. Es esencial el conocimiento propio, el que se destapen todas nuestras pasiones, y pecados en una palabra. Este es, paradójicamente, el primer paso que damos en nuestro camino de búsqueda de DiosM.Rocío

En la vida cisterciense original, se liberó mucho de las liturgias largas, dando importancia al trabajo manual, a los intervalos, donde cada uno podía dedicarse a una vida interior, de profundización, de búsqueda de Dios y contemplación, en la medida de sus gustos y posibilidades. 
Los grandes temas de  Cister en el siglo XII fueron: la liturgia sencilla y abreviada, el trabajo manual con austeridad y el silencio. Tres aspectos abandonados por las grandes abadías. La gran novedad fue la alternancia, se recuperaron los intervalos, el tiempo libre, la libertad de espíritu, para hacer posible la unión con Dios, favorecer la vida interior, porque la reforma de Císter fue sobre todo un movimiento espiritual, en espíritu de sencillez, austeridad y autenticidad
Dieron mucha importancia a las actividades tanto del cuerpo como del espíritu, es decir, al hombre completo; de ahí la alternancia en las ocupaciones de la jornada: oración silenciosa, litúrgica, lectio divina, trabajo manual, estudio y tiempos libres, descanso...etc. Es en la comunidad de hermanos donde cuidaron los tiempos. Hoy se nos presenta este reto para esta época de las prisas, ofrecerlo a quienes nos visite: y como fruto: la paz monástica.  Madre Ana



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